José Agustín Goytisolo Gay nació en Barcelona en 1928, en el seno de una conocida familia castellano-hablante de escritores -sus hermanos Juan y Luis son conocidos novelistas-, formó junto con Gabriel Ferrater, Carlos Barral, Jaime Gil de Biedma o el novelista Juan García Hortelano, entre otros, la llamada Escuela de Barcelona -núcleo de la generación de los 50-, que revitalizó con fuerza la apagada lírica española de la posguerra.
Era hijo de José María Goytisolo y de Julia Gay, oriunda de l'Empordà (Girona) pero de ascendencia francesa. La infancia de José Agustín se vio sacudida por la muerte de su madre Julia, víctima de un bombardeo del bando nacional sobre Barcelona en 1938. Este dramático acontecimiento afectó a todos los hijos de la familia, pero especialmente a José Agustín, que puso a su hija el nombre de la madre perdida, y que en uno de sus más célebres poemas -musicado y cantado por Paco Ibáñez y más recientemente por Los Suaves, entre otros muchos-, Palabras para Julia, une voluntariamente, en amor y deseo, a las dos mujeres.
Los antecedentes más cercanos de la familia Goytisolo se remontan al bisabuelo Agustín, nacido en Lequeitio (Vizcaya) en 1812 y que, muy joven aún, se fue a hacer las Américas a Cuba, donde amasó una gran fortuna. Buena parte de este patrimonio lo heredó su hijo Antonio, abuelo de los escritores, el cual se casó con Catalina Talvatull, matrimonio del que nacieron cinco varones y cinco mujeres.
El hijo mayor, José María se casó en 1918 con Julia Gay Vives, mujer culta que entendía varios idiomas, tocaba el piano e incluso llegó a escribir poesía. Ella transmitiría esa vena literaria a sus hijos, escritores en el futuro.
José Agustín fue uno de los primeros en sobresalir como literato y en 1955 a los 27 años ya había editado "El retorno" con claras influencias de la poesía ética, pero siguiendo las pautas de la generación del 98. Ganó el premio Adonais en 1954, el Boscán -entonces muy renombrado- en 1956 con "Salmos al viento" (uno de sus libros más significativos), y en 1959 el Ausías March, con "Claridad". Tras el éxito de su primer libro, José Agustín se convirtió en el poeta más famoso de una generación de grandes poetas y novelistas (García Hortelano, Martín Gaite, Martín Santos, José Ángel Valente, Bonald, etc.) comprometidos contra la dictadura y también terriblemente comprometidos con la vida. Aunque en 1961 José Agustín es el primero en reunir su obra publicada en el tomo "Años decisivos", será también el primero en entrar en una cierta crisis creativa -de la que saldrá con "Algo sucede", en 1968- relacionada con la validez de la poesía social como arma política, y aún con el tema -tan generacional- de poesía como conocimiento frente a poesía como comunicación.
Todavía le quedan a Goytisolo grandes libros por delante; "Bajo tolerancia" (1973), "Taller de arquitectura" (1977), "Del tiempo y del olvido" (1980) o "Como los trenes de la noche" (1994). En 1993, en el tomo "Elegías a Julia Gay", reunió todos los poemas de tema materno, principal en su primer libro, "El retorno" (1955) y en otro, muy posterior, en que pretendia cerrar esa vieja y fecunda herida, "Final de un adiós" (1984). Su último libro de versos, "Cuadernos del Escorial", salio a la venta a finales de 1995. Entre sus más destacados premios cabe citar el Premio de la Crítica (1992) por su obra "La noche le es propicia".
Sin embargo, los libros más vendidos de José Agustín Goytisolo no son "Poeta en Barcelona", ni "Palabras para Julia", ni la antología de los poetas catalanes, sino cuatro cuentos para niños de los que, desde 1991, se han vendido casi 85.000 ejemplares en castellano y 25.000 en catalán, con un total de 11 ediciones. Los cuatro cuentos de Goytisolo tienen su origen en el poema "Érase una vez", del libro "Claridad" (1960), del que Paco Ibáñez hizo una canción. Assumpció Carandell, viuda del poeta, recuerda que de una conversación con Ignaci Riera surgió la idea de convertir a los cuatro personajes del poema en protagonistas de otros tantos cuentos. Así nacieron El lobito bueno, El príncipe malo, El pirata honrado y La bruja hermosa, que la editorial Laia publicó por primera vez en 1984.
Los cuatro cuentos no han sido la única obra de José Agustín relacionada con el mundo de los más pequeños. Un CD de cuentos de escritores conocidos que salió al mercado en 2001 incluye un relato suyo, El ángel verde, con ilustraciones de Carme Solé. Pero lamentablemente, las piezas más curiosas de esta faceta suya no se han publicado.
Su amistad con el gran cantautor Paco Ibáñez, iniciada a mediados de los sesenta, contribuiría a difundir su obra mediante multitudinarios recitales en Europa y Sudamérica, donde su verso sencillo y hondo prendería en el alma de las gentes. Más tarde pondrían música a sus versos Amancio Prada, Rosa León y Joan Manuel Serrat. Versos como "Palabras para Julia", "El lobito bueno", "Me lo decía mi abuelito", "Historia conocida", "Soldado si", "La berceuse de Julia", etc., trascendieron las paredes de las bibliotecas y de las universidades para convertirse en referentes populares de una época, en la que el poeta prefería que se hablara más de su obra que de sí mismo. Sus poemas, de hecho, eran conocidos más allá del restringido ámbito estrictamente literario. Baste decir que en 1993 se estrenó en la Universidad de Málaga, un espectáculo titulado "La voz y la palabra", que se convirtió en itinerante un año después. En él, José Agustín recitaba con una sobriedad estremecedora, alternando su voz con las canciones de Paco Ibáñez sobre poemas no sólo propios, sino de toda la lírica castellana. Entre 1994 y 1995 recorrió toda España, viajó a Buenos Aires, Montevideo, Sarajevo y París. Con el mismo título grabó un CD que se convirtió en una pieza de coleccionista, por la mínima difusión que de él se hizo a instancias del poeta.
Que los poemas de José Agustín Goytisolo hayan pasado por la voz de Joan Manuel Serrat, Rosa León, Kiko Veneno, Los Suaves, Muchachito o Peret demuestra la naturalidad de sus versos y el acierto primero de Paco Ibáñez, que empezó con 'Me lo decía mi abuelito' y 'El lobito bueno' y cuya versión de 'Palabras para Julia' se ha convertido en un icono de la cultura española reciente. De hecho, en 1994, el poeta y el cantante iniciaron juntos la gira La voz y la palabra, que se convertiría en disco tres años después. "Improvisábamos mucho", recuerda Ibáñez. "José Agustín tenía mucha chispa y mucho sentido del ritmo del espectáculo. Sabía interpretar el humor del público. En el fondo funcionábamos como músicos callejeros".
José Agustín Goytisolo, se definía como "catalán cubano en lengua de Castilla" y al que le gustaba recordar que, en vasco, su apellido significa "campo de arriba", en el fondo era un poeta anónimo. Como indica la novelista y profesora Carme Riera, directora de la Cátedra José Agustín Goytisolo de la Universidad Autónoma de Barcelona, los lectores tienden a convertirse en "okupas de sus versos" y él mismo estaba de acuerdo en que "la poesía no es de quien la trabaja sino de quien la necesita". En uno de los epigramas de Cuadernos de El Escorial (1995), lo dijo así: "Hay quien lee y quien canta poemas que yo hice / y quien piensa que soy un escritor notable. / Prefiero que recuerden algunos de mis versos / y que olviden mi nombre. Los poemas son mi orgullo".
Además de haber escrito una veintena de libros propios, Goytisolo ha traducido a otros autores, tanto extranjeros (Quasimodo, Ugaretti, Pavese, Pasolini, Quarantotti, Bassani, Agostinho Neto, Esenin, Puccini), como españoles en lengua catalana (Salvat-Papasseit, María Manent, Joan Vinyoli, J. V. Foix, Carles Riba, Josep Carner, Gabriel Ferrater, Rosselló-Pòrcel, Salvador Espriu, Josep Mª de Segarra, Pere Quart y Montserrat Roig). También ha preparado varios volúmenes antológicos:

- Nueva poesía cubana. Antología poética
- Poetas catalanes contemporáneo
- Veintiún poetas catalanes para el siglo XXI
- Jorge Luis Borges: Poemas escogidos
- José Lezama Lima: Esfera-imagen y Fragmentos a su imán.
En realidad, Goytisolo ejerció siempre de puente entre poetas de diferentes procedencias merced a su paso por Madrid, entre 1946 y 1951, para estudiar Derecho. Además, en un colegio mayor de la capital coincidirá con autores como Ernesto Cardenal, José Coronel Urtecho y Carlos Martínez Rivas. Así nació su interés por la literatura de América Latina. Con todo, la gran labor divulgadora la realizó José Agustín Goytisolo con los escritores en lengua catalana, a los que tradujo sin descanso. Suya fue la iniciativa de lanzar la colección bilingüe Marca Hispánica y suya fue, en 1968, la antología Poetas catalanes contemporáneos. A los maestros de aquella selección (Foix, Espriu, Vinyoli, Riba) se unieron los nuevos autores (Pere Gimferrer, Marta Pessarrodona, Pere Rovira) en 1996, dentro de "Veintiún poetas catalanes para el siglo XXI" (Lumen), un libro en el que el autor de "A veces gran amor" lo hizo todo: la selección, la traducción, el prólogo y hasta las peculiares notas que presentan a cada seleccionado.
Joan Margarit, uno de los incluidos en aquel volumen, recuerda la generosidad de autores como Enrique Badosa y Goytisolo: "José Agustín usaba su nombre de poeta conocido para llamar la atención sobre escritores que sin él ni sonarían a los lectores de fuera de Cataluña. Lo importante que fue lo vemos ahora que no está y que casi te tienen que traducir los amigos".
En el último libro de Margarit, "Misteriosamente feliz" (Proa en catalán/Visor en castellano) se incluye un poema dedicado a Goytisolo, "Una ventana a la calle Marià Cubí". Es la ventana desde la que cayó el poeta el 19 de marzo de 1999. Como si la suma de poesía y caída sólo pudiera dar suicidio, las conjeturas se dispararon. El juez que levantó el cadáver afirmó que no pueden determinarse las causas del fallecimiento. En un verso del último libro de José Agustín Goytisolo se lee: "La eternidad no existe". Puede que sea cierto para los poetas. Tal vez no lo sea para los poemas. Sobre todo para los anónimos.










